Camino al éxito: la lucha de las bandas emergentes

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Cada vez son más los jóvenes interesados en las carreras musicales, a pesar de que el mercado y las oportunidades en Chile siguen siendo muy pocas. El camino no es nada fácil, menos sin dinero, sin pitutos, pero llenos del espíritu rock & roll.

Por Rocío Herwitte.

Lo primero que se necesita para poder formar una banda en serio son los integrantes. Es difícil encontrar gente que se motive realmente y que no vea la banda como un hobby o una instancia para pasarlo bien, sino como un proyecto serio y con proyección.

Otro factor de importancia y a la vez un obstáculo grande es el dinero. Para que una banda pueda surgir, hay que invertir un montón de plata. Tener un lugar para ensayar, equipos, mover los equipos, conseguir lugares para poder tocar y difundir el trabajo, es fundamental el apoyo y esfuerzo de todos los integrantes. No basta con tener una guitarra y un amplificador, el trabajo es mucho más arduo y difícil. “Tuve que buscar trabajo obligadamente, sino se hacía imposible mantener la banda”, afirma Víctor Escobedo, baterista de la banda Perrimeison.

El trabajo diario de una banda se realiza en sus ensayos. 3 o 4 días a la semana es necesario para que los integrantes mantengan un ritmo de trabajo óptimo, lo difícil es conseguir una sala de ensayos en buenas condiciones y que no sea tan cara.

Los precios son algo excesivos considerando que, una sala en el centro de Santiago de 2 x 2 metros cuesta $50 mil lo mas barato. Una con un metro más ya cuesta $100 mil y una que de verdad está en óptimas condiciones para lo que requiere de una banda, cuesta alrededor de $200 a $250 mil, monto con el que podrías arrendar hasta un departamento.

Para una banda emergente sin dinero ni auspiciadores, resulta casi imposible poder grabar sus temas.  Para poder hacerlo y tener las pistas grabadas, cobran por hora, lo que puede resultar más o menos $150 mil por 8 temas. La producción de estos, es decir, mezclar y que queden bien según lo que la banda quiera, son otros $150 mil, monto casi imposible considerando una banda de estudiantes universitarios, que no tengan trabajo estable. “Gracias a contactos de amigos, hemos podido grabar gratis un par de temas en estudio para Perrimeison, pero es una oportunidad que no todos tienen”, manifiesta Fran Ríos, bajista.

Si logran tener algo de material grabado, es fundamental difundir. Sin la apreciación del público es imposible que la banda surja, para esto internet es lejos la plataforma  mas utilizada para una difusión que abarque un gran número de personas y de manera rápida. La dificultad es que la gente pueda responder más allá de un “me gusta” en Facebook, es llevar a la gente a los locales donde las bandas hacen sus tocatas, aunque sea gratis o realmente muy barato, es muy poca la gente que asiste a los eventos.

Tras asimilar todos estos obstáculos uno se pregunta, ¿Cuáles son las motivaciones para seguir en esto? Hasta los mismos músicos se lo preguntan a veces, razón por la que todos los integrantes deben estar 100% comprometidos, sino se transforman en un impedimento más para poder seguir. Deben confiar en que todos quieren esforzarse realmente por esto, pero si un integrante no va al mismo ritmo destruye todo.

Para los músicos tocar es una liberación y se tratar de enviar un mensaje. A través de la música expresan lo que sienten, y esa es la principal motivación, es hacer que la gente los escuche y disfruten con la música, es una sensación que solo ellos entienden.

“Suena súper hippie, pero en ese momento realmente no piensas mucho excepto en la gente. Por ejemplo, es entretenido ver al público saltando o golpeándose cuando estás tocando, así que apenas puedo imaginarme lo emocionante que debe ser que la gente coree una canción tuya, pero es algo así, es increíblemente emocionante tocar”, expresa Víctor, el baterista. Los músicos dejan que la música fluya a través de ellos y llegue al público, que la gente salte y grite sus canciones.

Para lograr eso es necesaria la química entre los músicos, al final es lo más importante. Es necesario que sean amigos, no solo compañeros de banda. Qué tan bien se llevan los integrantes se nota arriba del escenario.

Una dificultad grande es la poca importancia que el gobierno le da a este tipo de expresiones artísticas. Los momentos de acercamiento a la cultura son difíciles, para los músicos emergentes es necesario crear instancias para apoyar bandas más pequeñas.

Las pocas oportunidades y proyectos que hay, exigen que ya tengan material grabado, lo que resulta muy complejo y caro, es por esto que los músicos exigen a las instituciones de cultura apoyar con la grabación y la difusión de la música.

Lo mismo ocurre con los sellos discográficos, los que tampoco ayudan porque esperan a que ya tengan el material grabado y además exigen una base sólida de fans para contratar, en cambio en otros países como Argentina o EE.UU, toman a las bandas emergentes como un producto potencial y desde ahí las apoyan. “Tenemos pensado hacer un viaje a Argentina en busca de oportunidades, aquí hay muchos obstáculos que superar, y sin apoyo difícilmente una banda emergente puede surgir”, expresa David Contador, guitarrista y vocalista de Perrimeison.

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